Conjuro:
El miraba todo desde su cómoda posición, le divertía mucho ver esa pareja discutiendo bajo la lluvia torrencial.
Cuando ella se alejo de el auto, el no lo dudo y salió en su búsqueda, estaba mal visto según el que un macho deje que una mujer se moje bajo la lluvia.
Pero en el medio del camino volvió sobre sus pasos y se metió en la cocina y tomo un cuchillo.
Ni bien llego hasta donde estaba ella se ofreció a ayudarla.
Ella no se negó demasiado.
Y al poco tiempo estaban en la casa de el empapados y todo embarrados.
La chimenea ardía de manera muy sensual.
Y la ropa se secaba a un costado.
Silencio.
Recordó entonces un dialogo que tubo con su antigua novia poco antes de que todo el desastre se coma la relaciono tan mágica que tenían.
- ¿Bebe cuando me dirás que sí?
- Ya te dije que no me apures, que cuando este lista te lo diré.
- Pero ya pasaron 6 meses
- ¿Y con eso que?
- Es que no aguanto más.
- Vamos solo un poco más.
- ¿Cuánto es un poco?
- Bueno un poco es un poco... ¿o para que carajo tenes las manos?
- Pero estoy harto de eso...
- Mala suerte nene, otra no te queda.
Silencio.
Escuchaba ruidos extraños en su casa y se mando si pensarlo.
Creyó que como mucho seria un ladrón, pero seria raro que estuviera en su cuarto.
Abrió la puerta de par en par.
Se horrorizo al ver tal espectáculo.
No podía creer que fueran las mismas personas.
No podía profanar su hogar de esa manera.
Las manchas por todo el lugar.
Era demasiado horrible como para que una sola persona pudiera soportarlo sola.
Quería llorar pero solo pudo vomitar.
Silencio.
Maldijo a su novia por dejarlo solo en el coche.
Bajo a buscarla y traerla de los pelos si era necesario.
Pero cuando estaba en mitad de camino cayo en un pozo y cuando levanto la vista la vio con otro tipo.
Derrotado y embarrado volvió al auto y puso primera.
Decidió que a partir de ese momento no volvería a cometer los mismos errores que cometió antes.
Silencio.
La tierra estaba mojada y hacia mucho frío.
Saco pacientemente sus cosas y poco a poco las fue acomodando para dar comienzo a la acción.
Movió los pocos artefactos y saco el cuchillo para cortarse la mano.
Después de la media noche dio comienzo en espectáculo.
La sangre manchaba la tierra.
Su cuerpo temblaba por las inclemencias del tiempo.
Decide seguir adelante ya no le quedaba tiempo para dudar o tener miedo.
Se maldijo por ser tan idiota, por cometer tremendo error.
Como pudo olvidarse los insectos, no daba crédito a su torpeza.
Por suerte en el suelo existían gran variedad.
- lo único que me falta ahora es que justo los que me hacen falta no estén- se dijo para si mismo.
Pero todo marcho normalmente, luego de contar los siete truenos reglamentarios se dispuso a preparar su último truco, su truco mortal.
Silencio.
- ¿Qué paso? – Pregunto desesperado.
- ¿Cómo que paso?
- Si, no comprendo que fue lo que hiciste. – ya no podía encontrar una explicación lógica
- Yo, Yo Hice lo que vos me dijiste que haga.
- Seguiste todos los pasos.
- Te digo que sí.
- Pero entonces no comprendo que salió mal. Al borde del ataque de nervios.
- Bueno ahora no importa, ahora el tema es como lo solucionamos.
- Como LO SOLUCIONARAS DIRAS. – Dijo sin hacerse cargo de la situación.
- Ahora te vas a hacer el desentendido te recuerdo que fue tu idea.
- Te recuerdo que eras vos el que se quería vengar – Dijo él en tono irónico.
- Esta bien, esta bien, como sea- dijo resignado.
- No, yo no quiero saber mas nada con todo esto.
- Te lo pido por favor – dijo en todo de suplica.
- NO y es mi ultima palabra – dijo él en forma tajante.
- Ya lo veremos – dijo en tono enigmático – no te olvides que yo se demasiadas cosas que te pueden hundir definitivamente.
Silencio.
Alguien lo espiaba mientras estaba preparando la pócima, estaba escondido detrás de una de las lapidas mas altas y mas viejas, así que tenia la vista perfecta como para espiar sin ser visto.
De golpe algo toco su espalda y casi lo mata de un infarto.
- Idiota te dije que no me sigas.
- Perdón jefe, es que tenia miedo estando solo.
- Ok, pero anda para el auto o lo vas a echar todo a perder.
- Bueno, pero ¿le falta mucho?
- ¿Qué sé yo?, ¿Cómo queres que lo sepa?
- Por favor jefe deje este caso y volvamos,
- ¿Estas loco?, Meses esperando, meses siguiendo, para que ahora que casi lo tenemos, deje todo por que a un idiota de casi dos metros que es un maldito cobarde le tiene miedo a la oscuridad
- No es miedo a la oscuridad es solo que siento que algo malo va a pasar.
- Vos y tus estúpidas paranoias.
- Jefe sabe que no suelo equivocare.
- Me da igual.
De golpe todo se volvió oscuro y su compañero había desaparecido al volver la luz de la luna.
Silencio.
Cuando despertó todo estaba oscuro, bajo rápidamente a la calle y vio que no quedaba nadie, algo le decía que eso era su culpa, pero no sabia muy bien por que, solo sentía que había dormido por demasiado tiempo y le dolía todo el cuerpo por eso.
Lo primero que hizo fue buscarla a ella o a su hijo, pero en el lugar donde estaba su casa solo había un viejo altar arrumbado y unas fotos.
No puedo encontrar a nadie que le pudiese decir que paso, o que día era, que año, que época.
La oscuridad que reinaba era demasiado tenebrosa.
El comenzó a sentirse cada vez peor así que decidió volver a su casa para poder tirarse en la cama y pensar que era lo que estaba pasando, intentar dilucidar que fue lo que realmente paso.
Camino el camino de vuelta pero cuando llego al punto de partida su casa ya no estaba allí.
Era como si se hubiese equivocado de camino.
Intentando no perder la calma se dijo:
- Debo haberme equivocado de camino.
Así que decidió volver a la casa de ella pero cuando llego no estaba ni la casa ni el viejo altar.
Era como si a cada paso que daba el anterior se borrara.
Desesperado dejo que la oscuridad lo cubra.
No se escuchaba ningún ruido, era todo un silencio sepulcral.
Sentía que estaba muerto.
Sentía que estaba vivo.
Lo sentía todo y no sentía nada.
Pensó que tal vez era el precio a pagar por su pecado.
Silencio.
Comenzó a sentir pena.
El tiempo corría anárquicamente para un lado y para el otro.
El miedo era algo que no le estaba permitido.
Pero aun así lo sentía.
Paga su crimen con la cabeza gacha.
Tierra de oscuridad y desolación.
De tanto en tanto algún que otro trueno con su respectivo relámpago rompían la aparente calma del lugar y gracias a los destellos se podían divisar pequeñas criaturas agazapadas a la espera de una nueva víctima.
De golpe el fuego lo tapo todo y el dejo de estar lucido.
Silencio.
- Para cuando lo estas esperando.
- Si todo marcha como tiene que marchar para dentro de seis meses.
- ¿Y como lo tomo él?
- La verdad que me sorprendió.
- ¿Por qué?
- Realmente se alegro y lo tomo mejor de lo que creía.
- Y bueno... es lógico.
- ¿Lógico?, ¿Por qué decís que es lógico?
- Vos sabes que una noticia así no se tiene todos los días.
- Si... todo lo que quieras.
- ¿Y entonces cual es el problema?
- Que vos sabes lo en contra que estaba el de estas cosas.
- Bueno pero ahora es distinto.
- Sí... pero no sé hasta que punto.
- Mira dale tiempo al tiempo.
- No sé, algo me tiene intranquila.
- Nena no seas pájaro de mal agüero, vas a ver que todo va a salir perfecto.
- Ojala, pero realmente tengo mis serias dudas.
- ¿Por él?, Dale tiempo al tiempo.
- Realmente algo me suena mal.
Silencio.
Volvió al lugar de los hechos, aun la tierra estaba mojada, no podía creer aun que pudiese tener el valor para hacer algo así, pero las cosas estaban hechas y no había vuelta atrás a sus decisiones.
Pero no conforme con eso algo había salido mal y tenia que volver a hacerlo, pero teniendo en cuanta todas las variantes de la segunda ves.
No podía permitirse el lujo de volver a equivocarse, puesto que esta no solo correría peligro el, sino que también peligrarían el resto de los que lo rodeaban y vaya uno a saber cuantas personas mas.
Tomo su mochila una ves mas y asegurándose que nadie lo vigilaba empezó a preparar todo para dar comienzo al nuevo rito.
Todo en orden, la lluvia en su lugar, los relámpagos, el tiempo justo, semioscuridad y su mochila no necesitaba nada más.
Aspiro el frío aire de la noche y dio comenzó al tan temido final.
Silencio.
Se dio vuelta y vio que su compañero ya no estaba, el preparaba su pócima y no podía dejar de vigilarlo bajo la pena de perder el puesto que tanto le había costado conseguir.
Lo medito un segundo y se marcho en busca de su compañero.
Lo encontró muerto en una de las bóvedas que estaban a un par de lapidas donde se encontraba.
El cuerpo brutalmente destrozado.
Las puertas abiertas de par en par y en una tumba una línea, un simple mensaje:
Huye ahora, huye ahora que aun puedes, luego será demasiado tarde, el final esta cerca.
De mas esta decir que volvió al punto de partida, pero el ya se había marchado.
Solo sus huellas en la tierra fresca y un frasco vacío quedaron como únicos testigos que el horrendo crimen que se había cometido esa noche en ese lugar.
Silencio.
- No quiero que lo vuelvas a hacer
- ¿Pero si no lo hago no podemos vivir?
- No sé... no me importa
- Nunca te importo de echo
- Idiota, no te das cuenta de nada.
- Si, si entiendo, lo preferís a el que a mi
- ...
- Él tiene toda la plata y yo soy un pobre diablo
- No tiene nada que ver eso
- Vos sabias que yo era esto cuando nos conocimos.
- Si, y te acepte como lo que sos.
- Bueno... vasta me voy que sino va a ser peor.
- Pénsalo... si volver a robar me perdes para siempre
- Eso no es cierto, no te animarías.
- Si y no solo a mi me vas a perder.
Y dicho esto el se dio media vuelta y se fue de la casa para perderse en la fría madrugada invernal.
Silencio.
El policía siguió buscándolo a través de sus pisadas y lo encontró sentado en un viejo monumento unos metros mas allá de donde había hecho el conjuro.
- Quieto, esta detenido.
El levanto la vista y entre la penumbra lo vio.
- Oficial, ¿de que me acusa ahora?
- Lo vengo siguiendo hace un par de meses.
- Aja
- Queda detenido por robos y atracos varios
- Pero bien sabe que no tiene pruebas
- Eso es lo que usted cree
- Se que no las tiene.
- Puede ser, pero ahora se que esta cometiendo algún tipo de crimen.
- ¿Quién yo?
- No mi abuelo.
- Ah su abuelo no sé, yo vine a dejarle unas flores a una hermana.
- Mire no se bien que es lo que estaba haciendo pero se que cuando los forenses investiguen los elementos de su mochila bastara para encerrado por un tiempo así que andando.
Dicho esto le apunto con el arma y le ordeno darse vuelta para ponerle las esposas.
Una ves hecho esto lo arrastro a los empujones por todo el largo pasillo que comunicaba con la salida pero al pasar por una de las lapidas sintió que algo le cortaba la garganta, inútilmente intento cubrir su herida a los pocos segundos estaba muerto en el suelo.
El se dio vuelta para ver que era lo que lo estaba salpicando y cuando vio al oficial muerto en el suelo apenas tubo tiempo de reaccionar a las llaves que volaban hacia su mano.
La voz que venia de las sombras era clara:
- Mira pendejo es la ultima ves que té salvo.
- ¿Quién me habla?
- ¿Superman tal ves?, Aunque a mí me gusta mas Batman.
- ¿Iván?
- Si idiota, soy yo.
- ¿Pero que haces acá?
- Viene a ver que no te mandes ningún moco.
- Veras que no.
- Mira mejor me callo.
- ¿Siempre tan mal humorado vos?
- Sácate las esposas y tomate el palo.
- Ok
- Mañana hablamos.
Dicho esto se perdió entre las tumbas, el sabia que con Iván no podía jugar, sabia que era peligroso y que lo que se venia no seria muy agradable.
Silencio.
Encontraría a gusto en aquel enorme palacio de estilo antiguo y melancólico.
Entro medio desconfiado sorteando a los perros, aquellos que tanto detestaba, por alguna extraña razón le daban miedo pero todo sea por ella.
Entro y se acomodo en el gran y antiguo sillón que le indicaron, al poco tiempo ingreso el padre y la madre junto con ella:
- Bueno Vera que era lo tan importante que tenías para decirme.
- Papa, Mama les presento a Jorge
- Y ¿él es? – Dijo la madre sin salir de su sorpresa.
- Bueno él les contara mejor que yo, ¿No es así amor?
- Si...., bueno...., supongo que si... – dijo comenzando a transpirar, odiaba toda esa farsa pero sabía que era necesaria.
- Bien, ¿qué tiene para decir señor...., como era su gracia?
- Jorge.
- Sí. Cierto es eso.
- Sí.
- Bien hable que no tengo todo el día.
- Bueno... yo venia a.... – los nervios lo estaban matando.
- Mira vos que sujeto este, la juventud esta perdida están todos estúpidos – decía con demasiada seguridad y soberbia.
Esto le dio tanta bronca que de una se lo escupió en la cara, mas que nada para sacarse el tramite de una maldita ves y no tener que estar mucho mas tiempo en esa casa que le daba escalofríos.
- Mire yo vengo a pedirle la mano de su hija en matrimonio.
- ¿Usted viene a que...?- estupefacto no daba crédito a sus oídos.
- Ya me escucho maldición, no se lo repetiré.
- Bájate del caballo nene, tranquilo que le estas hablando a un señor respetable no a la escoria con la que seguramente te soles juntar, malditos drogadictos, y vos Vera a ver con quien te juntas, que después terminas siempre en la comisaría, yo no te voy a sacar nunca mas.
- Pero papa...- protesto ella.
- Oiga señor, ¿su respuesta es sí o no?, Que como usted dice no tengo todo el día.
- Míralo vos al mocoso este, la respuesta mas que definitiva es NO.
- ¿Por qué no?
- Jamás dejaría que se casara con un muerto de hambre, un drogadicto, en fin un tipejo como vos.
- Ok, no me deja más que tomar acciones drásticas.
- Mira el miedo que te tengo.
Mirándolo con superioridad le dijo:
- Créame que debería.
- Querida hace que seguridad saque a esta escoria de mi casa y en cuanto a la nena que se le corten los beneficios, me tiene cansado.
Cuando Jorge escucho esto, saco el arma y le apunto a su futuro suegro.
- Oime vos, señor respetable creo que tengo una amiga que te va a hacer cambiar de idea.
- Esta bien, no era necesario llegar a tanto, si yo solo estaba bromeando.
- Si me imagino.
- Si, ni lo dudes, te estaba probando a ver si tenías carácter como para casarte con mi hija.
- Sí, ¿cómo no?
- ¿No querida que lo estábamos probando?
- ....
- vamos querida decile al señor
- Si, es cierto – dijo la madre escondida detrás de un jarrón de porcelana china de la dinastía Ming – ahora por favor baje el arma.
En ese momento irrumpió seguridad en el salón.
Silencio.
Caminaba rápido, prendió un cigarrillo y dio la primera pitada de la noche.
No sabía bien a donde ir, sabia que su amigo era solo una ilusión.
Pensó que tal vez podría ir a lo de su ex novia pero luego pensó que tal ves ya no existiría.
La lluvia caía suavemente, muy tenue, lamento que todo hubiese sido así.
Se detuvo en un esquina, metió la mano en su mochila, toco los elementos, y de golpe sintió demasiadas ganas de llorar, pero por pudor se contuvo.
El error ya se había hecho, nada podía volver atrás el tiempo.
Intento prender es cigarrillo que se le apago por la lluvia y luego de varios intentos desistió.
Doblo por la derecha y camino hasta su casa, sabia que era un poco lejos pero necesitaba despejarse y no conocía otra forma mejor, así que con resignación emprendió el largo viaje.
Silencio.
Al otro día llego temprano a lo de Iván, sabia que las cosas se pondrían cada ves peor y no se equivoco.
- Me podes explicar que fue lo que paso.
- No sé, estaba terminado todo y de golpe apareció ese tipo.
- ¿No te dije que tengas cuidado?
- Si, pero te juro que lo tuve
- Si, eso párese ¿No? – Agrego irónicamente.
- No seas malo, después de todo, fue tu idea.
- ¿Mi idea, mi idea, vos me estas tomando el pelo no?
- ¿Qué sé yo?, ya me canse de todo esto.
- Si, pero vos sabias bien en lo que te metías.
- Si, no, bueno, tal ves.
- Mira, no me jodas.
- No te jodo.
- Deja de portarte como un estúpido.
- Eh... no insultes.
- Entonces no te portes como un estúpido.
- Decime que hago ahora.
- No se, déjame pensar, por ahora guárdate unos días y no te mandes ningún moco mas por que sino el que te va a matar soy yo, ¿se entiende?
- Si papa – dijo el en tono burlón.
- Ahora tómatelas, salí de mi vista antes que me arrepienta.
Silencio.
Iván volvía por los pasillos del cementerio cuando un sonido llamo su atención, parecían jadeos, pensó en seguir de largo pero su curiosidad pudo más y se dirigió al lugar de donde provenían los extraños sonidos.
Cuando al panteón la vio a ella, tan linda como siempre, tan enigmática como de costumbre pero esta vez estaba totalmente desnuda y para colmo se estaba masturbando.
Disfruto del espectáculo mientras se fumaba un cigarrillo escondido observándola, cuando ella acabo y se vistió para salir del lugar el le fue al cruce interponiéndose entre ella y la salida.
- Raro verte por acá a estas horas.
- ¿Vos?, ¿Qué haces?, ¿Cómo me encontraste?
- Si yo, salvo a un amigo, va a un idiota que estoy ayudando, fue simple con el ruido que estabas haciendo solo tuve que seguir tus gemidos y di con vos, ¿simple no?
- ¿Cuánto viste?
- Pues ya estabas desnuda y en plena actividad.
- Me quiero morir, que vergüenza.
- Mira si te queres morir este es el lugar indicado, pero no seas tan cruel con vos misma el espectáculo fue aceptable.
- ¿Aceptable?, Vamos, siempre me tuviste ganas.
- Cierto es eso, pero té estas poniendo aburrida, ahora ya no usas las cosas que usabas antes.
- ¿Usaba antes?, ¿Qué usaba antes?, ¿de que hablas?
- Vos sabes, los juguetes que usabas para estos menesteres.
- Te voy a matar, sabes que te quiero matar hace tiempo.
- Si, pero vos sabes que tus jefes no quieren que lo hagas.
- Un día de estos los voy a mandar a la mierda y voy a desaparecer.
- Mira, termina de vestirte y vamos, la policía esta por llegar.
- Ya se enteraron del chico que murió.
- No se de que hablas, pero supongo que seria mas por los dos que yo mate hace un rato.
Dicho esto salieron del lugar y se perdieron en la noche.
Silencio.
- no comprendo por que paso esto.
- Simplemente paso
- ¿Cómo que simplemente pasó?
- Y si… paso – dijo ella aburrida.
- Ha ya comprendo me estas jodiendo.
- No, para nada – decía entre bostezos.
- Si, es eso.
- ¿Qué no entendes del no?
- Ahora no entiendo bien por que siempre me haces esas jodas.
- ¿siempre?
- Digo, vos sabes lo que me pasa con vos.
- Si, pero ya no me interesa.
- ¿alguna vez lo hizo?
- Creo que no.
- Si… siempre lo supe – dijo el con resignación.
- Bueno – acoto ella mirando para otro lado.
- ¿me odias no?
- No, al contrario, te quiero demasiado.
- Entonces esto no tiene sentido.
- ¿Por qué no?
- Por que no.
- Vamos, sabes que siempre fuiste un simple juego para mi.
- ¿perdón?
- Querías la verdad, bueno esa es la verdad.
- No puedo creerlo.
- Me da igual, ahora me voy, el me esta esperando.
- No… no te vallas.
- Si, chau esto no da para más.
Y sin mirar atrás se fue dejándolo solo con miles de preguntas y una furia creciente.
Silencio.
- Hola Iván.
- ¿Quién habla?
- Yo, boludo ¿Quién va a ser sino?
- ¿Qué queres?
- Te acordas de lo que me contaste?
- ¿Qué de todo?
- Lo del conjuro.
- Si ¿Qué tiene?
- Bueno estoy interesado.
- Aja
- ¿Qué queres a cambio.
- Nada por que no te lo voy a decir, sos demasiado peligroso con eso.
- Dale.
- No.
- Dale.
- Te dije que no.
- Mira voy para allá.
Dijo y corto saliendo para su casa.
Kershak McCoy 200 Mayo 2006
El miraba todo desde su cómoda posición, le divertía mucho ver esa pareja discutiendo bajo la lluvia torrencial.
Cuando ella se alejo de el auto, el no lo dudo y salió en su búsqueda, estaba mal visto según el que un macho deje que una mujer se moje bajo la lluvia.
Pero en el medio del camino volvió sobre sus pasos y se metió en la cocina y tomo un cuchillo.
Ni bien llego hasta donde estaba ella se ofreció a ayudarla.
Ella no se negó demasiado.
Y al poco tiempo estaban en la casa de el empapados y todo embarrados.
La chimenea ardía de manera muy sensual.
Y la ropa se secaba a un costado.
Silencio.
Recordó entonces un dialogo que tubo con su antigua novia poco antes de que todo el desastre se coma la relaciono tan mágica que tenían.
- ¿Bebe cuando me dirás que sí?
- Ya te dije que no me apures, que cuando este lista te lo diré.
- Pero ya pasaron 6 meses
- ¿Y con eso que?
- Es que no aguanto más.
- Vamos solo un poco más.
- ¿Cuánto es un poco?
- Bueno un poco es un poco... ¿o para que carajo tenes las manos?
- Pero estoy harto de eso...
- Mala suerte nene, otra no te queda.
Silencio.
Escuchaba ruidos extraños en su casa y se mando si pensarlo.
Creyó que como mucho seria un ladrón, pero seria raro que estuviera en su cuarto.
Abrió la puerta de par en par.
Se horrorizo al ver tal espectáculo.
No podía creer que fueran las mismas personas.
No podía profanar su hogar de esa manera.
Las manchas por todo el lugar.
Era demasiado horrible como para que una sola persona pudiera soportarlo sola.
Quería llorar pero solo pudo vomitar.
Silencio.
Maldijo a su novia por dejarlo solo en el coche.
Bajo a buscarla y traerla de los pelos si era necesario.
Pero cuando estaba en mitad de camino cayo en un pozo y cuando levanto la vista la vio con otro tipo.
Derrotado y embarrado volvió al auto y puso primera.
Decidió que a partir de ese momento no volvería a cometer los mismos errores que cometió antes.
Silencio.
La tierra estaba mojada y hacia mucho frío.
Saco pacientemente sus cosas y poco a poco las fue acomodando para dar comienzo a la acción.
Movió los pocos artefactos y saco el cuchillo para cortarse la mano.
Después de la media noche dio comienzo en espectáculo.
La sangre manchaba la tierra.
Su cuerpo temblaba por las inclemencias del tiempo.
Decide seguir adelante ya no le quedaba tiempo para dudar o tener miedo.
Se maldijo por ser tan idiota, por cometer tremendo error.
Como pudo olvidarse los insectos, no daba crédito a su torpeza.
Por suerte en el suelo existían gran variedad.
- lo único que me falta ahora es que justo los que me hacen falta no estén- se dijo para si mismo.
Pero todo marcho normalmente, luego de contar los siete truenos reglamentarios se dispuso a preparar su último truco, su truco mortal.
Silencio.
- ¿Qué paso? – Pregunto desesperado.
- ¿Cómo que paso?
- Si, no comprendo que fue lo que hiciste. – ya no podía encontrar una explicación lógica
- Yo, Yo Hice lo que vos me dijiste que haga.
- Seguiste todos los pasos.
- Te digo que sí.
- Pero entonces no comprendo que salió mal. Al borde del ataque de nervios.
- Bueno ahora no importa, ahora el tema es como lo solucionamos.
- Como LO SOLUCIONARAS DIRAS. – Dijo sin hacerse cargo de la situación.
- Ahora te vas a hacer el desentendido te recuerdo que fue tu idea.
- Te recuerdo que eras vos el que se quería vengar – Dijo él en tono irónico.
- Esta bien, esta bien, como sea- dijo resignado.
- No, yo no quiero saber mas nada con todo esto.
- Te lo pido por favor – dijo en todo de suplica.
- NO y es mi ultima palabra – dijo él en forma tajante.
- Ya lo veremos – dijo en tono enigmático – no te olvides que yo se demasiadas cosas que te pueden hundir definitivamente.
Silencio.
Alguien lo espiaba mientras estaba preparando la pócima, estaba escondido detrás de una de las lapidas mas altas y mas viejas, así que tenia la vista perfecta como para espiar sin ser visto.
De golpe algo toco su espalda y casi lo mata de un infarto.
- Idiota te dije que no me sigas.
- Perdón jefe, es que tenia miedo estando solo.
- Ok, pero anda para el auto o lo vas a echar todo a perder.
- Bueno, pero ¿le falta mucho?
- ¿Qué sé yo?, ¿Cómo queres que lo sepa?
- Por favor jefe deje este caso y volvamos,
- ¿Estas loco?, Meses esperando, meses siguiendo, para que ahora que casi lo tenemos, deje todo por que a un idiota de casi dos metros que es un maldito cobarde le tiene miedo a la oscuridad
- No es miedo a la oscuridad es solo que siento que algo malo va a pasar.
- Vos y tus estúpidas paranoias.
- Jefe sabe que no suelo equivocare.
- Me da igual.
De golpe todo se volvió oscuro y su compañero había desaparecido al volver la luz de la luna.
Silencio.
Cuando despertó todo estaba oscuro, bajo rápidamente a la calle y vio que no quedaba nadie, algo le decía que eso era su culpa, pero no sabia muy bien por que, solo sentía que había dormido por demasiado tiempo y le dolía todo el cuerpo por eso.
Lo primero que hizo fue buscarla a ella o a su hijo, pero en el lugar donde estaba su casa solo había un viejo altar arrumbado y unas fotos.
No puedo encontrar a nadie que le pudiese decir que paso, o que día era, que año, que época.
La oscuridad que reinaba era demasiado tenebrosa.
El comenzó a sentirse cada vez peor así que decidió volver a su casa para poder tirarse en la cama y pensar que era lo que estaba pasando, intentar dilucidar que fue lo que realmente paso.
Camino el camino de vuelta pero cuando llego al punto de partida su casa ya no estaba allí.
Era como si se hubiese equivocado de camino.
Intentando no perder la calma se dijo:
- Debo haberme equivocado de camino.
Así que decidió volver a la casa de ella pero cuando llego no estaba ni la casa ni el viejo altar.
Era como si a cada paso que daba el anterior se borrara.
Desesperado dejo que la oscuridad lo cubra.
No se escuchaba ningún ruido, era todo un silencio sepulcral.
Sentía que estaba muerto.
Sentía que estaba vivo.
Lo sentía todo y no sentía nada.
Pensó que tal vez era el precio a pagar por su pecado.
Silencio.
Comenzó a sentir pena.
El tiempo corría anárquicamente para un lado y para el otro.
El miedo era algo que no le estaba permitido.
Pero aun así lo sentía.
Paga su crimen con la cabeza gacha.
Tierra de oscuridad y desolación.
De tanto en tanto algún que otro trueno con su respectivo relámpago rompían la aparente calma del lugar y gracias a los destellos se podían divisar pequeñas criaturas agazapadas a la espera de una nueva víctima.
De golpe el fuego lo tapo todo y el dejo de estar lucido.
Silencio.
- Para cuando lo estas esperando.
- Si todo marcha como tiene que marchar para dentro de seis meses.
- ¿Y como lo tomo él?
- La verdad que me sorprendió.
- ¿Por qué?
- Realmente se alegro y lo tomo mejor de lo que creía.
- Y bueno... es lógico.
- ¿Lógico?, ¿Por qué decís que es lógico?
- Vos sabes que una noticia así no se tiene todos los días.
- Si... todo lo que quieras.
- ¿Y entonces cual es el problema?
- Que vos sabes lo en contra que estaba el de estas cosas.
- Bueno pero ahora es distinto.
- Sí... pero no sé hasta que punto.
- Mira dale tiempo al tiempo.
- No sé, algo me tiene intranquila.
- Nena no seas pájaro de mal agüero, vas a ver que todo va a salir perfecto.
- Ojala, pero realmente tengo mis serias dudas.
- ¿Por él?, Dale tiempo al tiempo.
- Realmente algo me suena mal.
Silencio.
Volvió al lugar de los hechos, aun la tierra estaba mojada, no podía creer aun que pudiese tener el valor para hacer algo así, pero las cosas estaban hechas y no había vuelta atrás a sus decisiones.
Pero no conforme con eso algo había salido mal y tenia que volver a hacerlo, pero teniendo en cuanta todas las variantes de la segunda ves.
No podía permitirse el lujo de volver a equivocarse, puesto que esta no solo correría peligro el, sino que también peligrarían el resto de los que lo rodeaban y vaya uno a saber cuantas personas mas.
Tomo su mochila una ves mas y asegurándose que nadie lo vigilaba empezó a preparar todo para dar comienzo al nuevo rito.
Todo en orden, la lluvia en su lugar, los relámpagos, el tiempo justo, semioscuridad y su mochila no necesitaba nada más.
Aspiro el frío aire de la noche y dio comenzó al tan temido final.
Silencio.
Se dio vuelta y vio que su compañero ya no estaba, el preparaba su pócima y no podía dejar de vigilarlo bajo la pena de perder el puesto que tanto le había costado conseguir.
Lo medito un segundo y se marcho en busca de su compañero.
Lo encontró muerto en una de las bóvedas que estaban a un par de lapidas donde se encontraba.
El cuerpo brutalmente destrozado.
Las puertas abiertas de par en par y en una tumba una línea, un simple mensaje:
Huye ahora, huye ahora que aun puedes, luego será demasiado tarde, el final esta cerca.
De mas esta decir que volvió al punto de partida, pero el ya se había marchado.
Solo sus huellas en la tierra fresca y un frasco vacío quedaron como únicos testigos que el horrendo crimen que se había cometido esa noche en ese lugar.
Silencio.
- No quiero que lo vuelvas a hacer
- ¿Pero si no lo hago no podemos vivir?
- No sé... no me importa
- Nunca te importo de echo
- Idiota, no te das cuenta de nada.
- Si, si entiendo, lo preferís a el que a mi
- ...
- Él tiene toda la plata y yo soy un pobre diablo
- No tiene nada que ver eso
- Vos sabias que yo era esto cuando nos conocimos.
- Si, y te acepte como lo que sos.
- Bueno... vasta me voy que sino va a ser peor.
- Pénsalo... si volver a robar me perdes para siempre
- Eso no es cierto, no te animarías.
- Si y no solo a mi me vas a perder.
Y dicho esto el se dio media vuelta y se fue de la casa para perderse en la fría madrugada invernal.
Silencio.
El policía siguió buscándolo a través de sus pisadas y lo encontró sentado en un viejo monumento unos metros mas allá de donde había hecho el conjuro.
- Quieto, esta detenido.
El levanto la vista y entre la penumbra lo vio.
- Oficial, ¿de que me acusa ahora?
- Lo vengo siguiendo hace un par de meses.
- Aja
- Queda detenido por robos y atracos varios
- Pero bien sabe que no tiene pruebas
- Eso es lo que usted cree
- Se que no las tiene.
- Puede ser, pero ahora se que esta cometiendo algún tipo de crimen.
- ¿Quién yo?
- No mi abuelo.
- Ah su abuelo no sé, yo vine a dejarle unas flores a una hermana.
- Mire no se bien que es lo que estaba haciendo pero se que cuando los forenses investiguen los elementos de su mochila bastara para encerrado por un tiempo así que andando.
Dicho esto le apunto con el arma y le ordeno darse vuelta para ponerle las esposas.
Una ves hecho esto lo arrastro a los empujones por todo el largo pasillo que comunicaba con la salida pero al pasar por una de las lapidas sintió que algo le cortaba la garganta, inútilmente intento cubrir su herida a los pocos segundos estaba muerto en el suelo.
El se dio vuelta para ver que era lo que lo estaba salpicando y cuando vio al oficial muerto en el suelo apenas tubo tiempo de reaccionar a las llaves que volaban hacia su mano.
La voz que venia de las sombras era clara:
- Mira pendejo es la ultima ves que té salvo.
- ¿Quién me habla?
- ¿Superman tal ves?, Aunque a mí me gusta mas Batman.
- ¿Iván?
- Si idiota, soy yo.
- ¿Pero que haces acá?
- Viene a ver que no te mandes ningún moco.
- Veras que no.
- Mira mejor me callo.
- ¿Siempre tan mal humorado vos?
- Sácate las esposas y tomate el palo.
- Ok
- Mañana hablamos.
Dicho esto se perdió entre las tumbas, el sabia que con Iván no podía jugar, sabia que era peligroso y que lo que se venia no seria muy agradable.
Silencio.
Encontraría a gusto en aquel enorme palacio de estilo antiguo y melancólico.
Entro medio desconfiado sorteando a los perros, aquellos que tanto detestaba, por alguna extraña razón le daban miedo pero todo sea por ella.
Entro y se acomodo en el gran y antiguo sillón que le indicaron, al poco tiempo ingreso el padre y la madre junto con ella:
- Bueno Vera que era lo tan importante que tenías para decirme.
- Papa, Mama les presento a Jorge
- Y ¿él es? – Dijo la madre sin salir de su sorpresa.
- Bueno él les contara mejor que yo, ¿No es así amor?
- Si...., bueno...., supongo que si... – dijo comenzando a transpirar, odiaba toda esa farsa pero sabía que era necesaria.
- Bien, ¿qué tiene para decir señor...., como era su gracia?
- Jorge.
- Sí. Cierto es eso.
- Sí.
- Bien hable que no tengo todo el día.
- Bueno... yo venia a.... – los nervios lo estaban matando.
- Mira vos que sujeto este, la juventud esta perdida están todos estúpidos – decía con demasiada seguridad y soberbia.
Esto le dio tanta bronca que de una se lo escupió en la cara, mas que nada para sacarse el tramite de una maldita ves y no tener que estar mucho mas tiempo en esa casa que le daba escalofríos.
- Mire yo vengo a pedirle la mano de su hija en matrimonio.
- ¿Usted viene a que...?- estupefacto no daba crédito a sus oídos.
- Ya me escucho maldición, no se lo repetiré.
- Bájate del caballo nene, tranquilo que le estas hablando a un señor respetable no a la escoria con la que seguramente te soles juntar, malditos drogadictos, y vos Vera a ver con quien te juntas, que después terminas siempre en la comisaría, yo no te voy a sacar nunca mas.
- Pero papa...- protesto ella.
- Oiga señor, ¿su respuesta es sí o no?, Que como usted dice no tengo todo el día.
- Míralo vos al mocoso este, la respuesta mas que definitiva es NO.
- ¿Por qué no?
- Jamás dejaría que se casara con un muerto de hambre, un drogadicto, en fin un tipejo como vos.
- Ok, no me deja más que tomar acciones drásticas.
- Mira el miedo que te tengo.
Mirándolo con superioridad le dijo:
- Créame que debería.
- Querida hace que seguridad saque a esta escoria de mi casa y en cuanto a la nena que se le corten los beneficios, me tiene cansado.
Cuando Jorge escucho esto, saco el arma y le apunto a su futuro suegro.
- Oime vos, señor respetable creo que tengo una amiga que te va a hacer cambiar de idea.
- Esta bien, no era necesario llegar a tanto, si yo solo estaba bromeando.
- Si me imagino.
- Si, ni lo dudes, te estaba probando a ver si tenías carácter como para casarte con mi hija.
- Sí, ¿cómo no?
- ¿No querida que lo estábamos probando?
- ....
- vamos querida decile al señor
- Si, es cierto – dijo la madre escondida detrás de un jarrón de porcelana china de la dinastía Ming – ahora por favor baje el arma.
En ese momento irrumpió seguridad en el salón.
Silencio.
Caminaba rápido, prendió un cigarrillo y dio la primera pitada de la noche.
No sabía bien a donde ir, sabia que su amigo era solo una ilusión.
Pensó que tal vez podría ir a lo de su ex novia pero luego pensó que tal ves ya no existiría.
La lluvia caía suavemente, muy tenue, lamento que todo hubiese sido así.
Se detuvo en un esquina, metió la mano en su mochila, toco los elementos, y de golpe sintió demasiadas ganas de llorar, pero por pudor se contuvo.
El error ya se había hecho, nada podía volver atrás el tiempo.
Intento prender es cigarrillo que se le apago por la lluvia y luego de varios intentos desistió.
Doblo por la derecha y camino hasta su casa, sabia que era un poco lejos pero necesitaba despejarse y no conocía otra forma mejor, así que con resignación emprendió el largo viaje.
Silencio.
Al otro día llego temprano a lo de Iván, sabia que las cosas se pondrían cada ves peor y no se equivoco.
- Me podes explicar que fue lo que paso.
- No sé, estaba terminado todo y de golpe apareció ese tipo.
- ¿No te dije que tengas cuidado?
- Si, pero te juro que lo tuve
- Si, eso párese ¿No? – Agrego irónicamente.
- No seas malo, después de todo, fue tu idea.
- ¿Mi idea, mi idea, vos me estas tomando el pelo no?
- ¿Qué sé yo?, ya me canse de todo esto.
- Si, pero vos sabias bien en lo que te metías.
- Si, no, bueno, tal ves.
- Mira, no me jodas.
- No te jodo.
- Deja de portarte como un estúpido.
- Eh... no insultes.
- Entonces no te portes como un estúpido.
- Decime que hago ahora.
- No se, déjame pensar, por ahora guárdate unos días y no te mandes ningún moco mas por que sino el que te va a matar soy yo, ¿se entiende?
- Si papa – dijo el en tono burlón.
- Ahora tómatelas, salí de mi vista antes que me arrepienta.
Silencio.
Iván volvía por los pasillos del cementerio cuando un sonido llamo su atención, parecían jadeos, pensó en seguir de largo pero su curiosidad pudo más y se dirigió al lugar de donde provenían los extraños sonidos.
Cuando al panteón la vio a ella, tan linda como siempre, tan enigmática como de costumbre pero esta vez estaba totalmente desnuda y para colmo se estaba masturbando.
Disfruto del espectáculo mientras se fumaba un cigarrillo escondido observándola, cuando ella acabo y se vistió para salir del lugar el le fue al cruce interponiéndose entre ella y la salida.
- Raro verte por acá a estas horas.
- ¿Vos?, ¿Qué haces?, ¿Cómo me encontraste?
- Si yo, salvo a un amigo, va a un idiota que estoy ayudando, fue simple con el ruido que estabas haciendo solo tuve que seguir tus gemidos y di con vos, ¿simple no?
- ¿Cuánto viste?
- Pues ya estabas desnuda y en plena actividad.
- Me quiero morir, que vergüenza.
- Mira si te queres morir este es el lugar indicado, pero no seas tan cruel con vos misma el espectáculo fue aceptable.
- ¿Aceptable?, Vamos, siempre me tuviste ganas.
- Cierto es eso, pero té estas poniendo aburrida, ahora ya no usas las cosas que usabas antes.
- ¿Usaba antes?, ¿Qué usaba antes?, ¿de que hablas?
- Vos sabes, los juguetes que usabas para estos menesteres.
- Te voy a matar, sabes que te quiero matar hace tiempo.
- Si, pero vos sabes que tus jefes no quieren que lo hagas.
- Un día de estos los voy a mandar a la mierda y voy a desaparecer.
- Mira, termina de vestirte y vamos, la policía esta por llegar.
- Ya se enteraron del chico que murió.
- No se de que hablas, pero supongo que seria mas por los dos que yo mate hace un rato.
Dicho esto salieron del lugar y se perdieron en la noche.
Silencio.
- no comprendo por que paso esto.
- Simplemente paso
- ¿Cómo que simplemente pasó?
- Y si… paso – dijo ella aburrida.
- Ha ya comprendo me estas jodiendo.
- No, para nada – decía entre bostezos.
- Si, es eso.
- ¿Qué no entendes del no?
- Ahora no entiendo bien por que siempre me haces esas jodas.
- ¿siempre?
- Digo, vos sabes lo que me pasa con vos.
- Si, pero ya no me interesa.
- ¿alguna vez lo hizo?
- Creo que no.
- Si… siempre lo supe – dijo el con resignación.
- Bueno – acoto ella mirando para otro lado.
- ¿me odias no?
- No, al contrario, te quiero demasiado.
- Entonces esto no tiene sentido.
- ¿Por qué no?
- Por que no.
- Vamos, sabes que siempre fuiste un simple juego para mi.
- ¿perdón?
- Querías la verdad, bueno esa es la verdad.
- No puedo creerlo.
- Me da igual, ahora me voy, el me esta esperando.
- No… no te vallas.
- Si, chau esto no da para más.
Y sin mirar atrás se fue dejándolo solo con miles de preguntas y una furia creciente.
Silencio.
- Hola Iván.
- ¿Quién habla?
- Yo, boludo ¿Quién va a ser sino?
- ¿Qué queres?
- Te acordas de lo que me contaste?
- ¿Qué de todo?
- Lo del conjuro.
- Si ¿Qué tiene?
- Bueno estoy interesado.
- Aja
- ¿Qué queres a cambio.
- Nada por que no te lo voy a decir, sos demasiado peligroso con eso.
- Dale.
- No.
- Dale.
- Te dije que no.
- Mira voy para allá.
Dijo y corto saliendo para su casa.
Kershak McCoy 200 Mayo 2006
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